jueves, 22 de agosto de 2013

Si ni yo misma sé a dónde voy, ¿Por qué me sigues?

Trato de encontrar la manera
de que esta vida no acabe por destruirme.
¿Hasta cuándo?


Quiero saltar,
gritar,
sentir que estoy viva,
pero desde aquí, 
a veces,
me veo,
siento
y creo,
incapaz.

¿Hasta cuándo?

La lluvia sobre la piel,
el café en la mañana, 
el sonido de una guitarra,
la luz del atardecer,
una sonrisa cómplice,
la vida son experiencias,
no me corten las alas,
no me corten el paso,
no me aten,
no me pisen
ni me acompañen,
porque no sé a dónde voy
y quizás esa sea la respuesta
a lo que jamás me he preguntado.

La cabeza me pide volver a expulsar
todo este cúmulo de mierda
mediante palabras bonitas,
medidas,
meditadas.
La mierda es mierda.
El odio es odio.
Y el mundo está lleno de estúpidos
que creen saber lo que es el amor.
Pero lo que has traído tú aquí querida,
revoloteando entre tus pestañas,
deslizándose por tus labios,
hasta llegar a esa sonrisa,
querida,
eso
es
magia.

Dangerous.

Tiene veneno en sus ojos,
en su boca,
en cada suspiro,
en cada roce,
en cada mirada,
en cada palabra,
una bala dirigida al punto exacto
a dónde duele,
a dónde excita,
a dónde se mezclan,
el aprecio y el odio,
la curiosidad y el deseo,
las ganas y el orgullo.
En definitiva,
veneno puro,
letal a largo plazo,
desquiciante desde el primer segundo,
pero como toda droga,
en corta o gran medida,
quieras o no,
minima y jodidamente
adictiva.

¿y qué?

La vida es como una jodida montaña rusa, 
una borrachera de ideas con resacas llenas de poesía
camas vacías llenas de humo
sonrisas cargadas de luz
para tratar de alumbrar 
aquello que algún día
supo lo que era
vivir sin miedo.

sábado, 23 de marzo de 2013

Avanzo torpemente contra el tiempo.


Los domingos se abren reducidos al polvo.
La ciudad queda atrás convertida en tormenta
y el cuerpo se acomoda al paso misterioso de las horas.
En domingo, mi cuerpo y la ciudad respiran al unísono.

Desde temprano el corazón se aquieta,
la sangre se endurece,
la cabeza descansa de la angustia,
el oído se aguza y escucha hasta el paso de una hormiga
que sale de mi ombligo.

Por la mañana soy una tortuga lenta de caparazón duro
que avanza torpemente contra el tiempo
y que se desmorona según pasan las horas.
Por la tarde, empapada de miedo me acerco hasta un café.
Un domingo de otoño a media tarde,
en un café de barrio que se sume en un sueño desolado
quién podría esconderse de sí misma.

Miro a la camarera de las manos bonitas
y sueño que le digo que una caricia suya podría darme la vida.
Pero callo porque he aprendido que no todo puede pronunciarse libremente
y porque sé que en domingo las palabras
se sitúan siempre al borde del abismo.

En domingo, la ciudad y yo somos dos amantes
encerradas en una habitación de hotel
con el suelo gastado y los cristales sucios.


-Beatriz Gimeno.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Certeza





                                        "Siempre hay paz en la certeza..."
                                                                             Truman Capote



Hasta el fondo del vaso
desde tu oscuro fondo
caían las palabras
difíciles
amargas
caían como gotas espesas y brillantes
que iba sorbiendo el tiempo

como arena finísima
caían
haciendo un agujero
en mi mano extendida

y cada gesto
era ya para siempre

ideograma de tintas visibles
de un idioma
que iba olvidando mientras lo aprendía

y el instante nacía cada vez
para morir
en memoria y en fuga de presente.

Tenerte era perderte.

No tenerte
es esperar
confiada
que no llegues.



"El hilo de los días"

domingo, 16 de diciembre de 2012

Y acabé sin rimmel de tanto mirarte.


.

Con el ruido de la televisión de fondo,
tus latidos marcaban la mejor de las sintonías

.

Me hundí en tu ombligo, 
me hundí en el placer

.

Tú me mirabas mientras yo 
me sumergía en aquella oscuridad tan familiar

.

Cambiamos los precipicios por sábanas

.

El océano de tu cuerpo,
 se llenaba de olas provocadas por mis manos

.

Pensé "Podría quedarme así eternamente"

.

Y en ese momento, algo dentro de mí, cambió